05 MAY, 2018

Paseando por Sídney: Watsons Bay

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Fue en mayo del año pasado cuando Ibon recibió la propuesta de venir a vivir a Sídney. Estábamos en una plaza del Pilar (Zaragoza) abarrotada, cuando me reenvió el correo que había recibido al que contesté con un simple "por qué no". Nos apetecía mucho vivir una experiencia internacional como familia -ya nos quedamos con las ganas cuando éramos novios-  así que lo teníamos pendiente. Lo cierto es que nos apetecía esperar al momento correcto, cuando todos nuestros niños tuviesen una edad suficiente como para recordar la experiencia o, al menos, disfrutar de ella desde una mayor consciencia. Pero, a pesar de que sabíamos que estaba embarazada de Olivia y que esto implicaría ir adelante con un rencién nacido, éramos conscientes de que estas oportunidades surgen pocas veces en la vida así que decidimos subirnos al avión sin pensarlo demasiado.
Como somos bastante organizados (esta va por ti @marsonambulistas) nos marcamos unos objetivos para nuestro primer año. Nuestros propósitos para este año fueron el de establecernos, tener un bebé y disfrutar de Sídney y alrededores, así de "sencillo". En un país de esta magnitud, dejaremos las distancias y viajes como Uluru (Ayers Rock), el Parque Nacional de Kakadu, la Gran Barrera de Coral, Isla de Fraser, Gold Coast, Tasmania para más adelante.

Ya llevamos aquí siete meses y Sídney está resultando ser un lugar maravilloso donde vivir en familia. Ya pienso en lo que nos costará despedirnos el día que nos marchemos: su gente, el clima, la comida, sus playas... Ésta es una ciudad muy disfrutable con niños. Cada fin de semana hay playas, paseos o parques que visitar y el que os muestro hoy es uno de nuestros preferidos.

Paseo por los Federations Cliffs desde el faro Macquaire hasta Watsons Bay

El paseo completo lo hacemos caminando desde el faro Macquaire.

Desde ahí caminamos con los Federation Cliffs donde disfrutar del océano Pacífico.

Por último llegamos a Watsons Bay, donde tenemos todo lo que necesitamos para pasar un día completo con niños: el parque Robertson con amplias esplanadas de césped, parque infantil, un puesto de fish&chips, helados y una pequeña playa de bahía con vistas a la ciudad.

En una ocasión caminamos desde Watsons Bay a una playita que hay a cinco minutos, Camp Cove. Lo que aún tenemos pendiente es caminar desde allí hasta el faro Hornby. Al parecer en el invierno australiano es un lugar perfecto para avistar ballenas así que volveremos seguro.

Este post está escrito en colaboración con Petit Bateau, una de mis marcas preferidas desde que fui madre por primera vez. De hecho, uno de los primeros conjuntos que nos regalaron por el nacimiento de Abril y que conservamos con cariño para Noa y más tarde Olivia, fue de esta marca. Desde entonces he sido compradora asidua de sus pijamas. En esta ocasión me ha encantado poder conocer y probar la línea de colección a mejor precio. Al igual que otras prendas que hemos comprado en el pasado me encantan por su calidad, comodidad y porque me permite jugar con colores primarios para vestir a los cuatro niños. Hace mucho que no sacaba tiempo para escribir por aquí, así que gracias Petit Bateau por pensar en mí y por darme el empujón para seguir escribiendo este pequeño diario.

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© JESSICA DAVEY PHOTO
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MADRID